Un sacerdote que no apacienta el rebaño, no sirve

Francisco en audiencia: Un sacerdote que no apacienta el rebaño de Dios con amor, no sirve

El frío y la lluvia volvieron a Roma sin avisar pero no han sido un obstáculo para miles de peregrinos que de nuevo llenaron San Pedro. Un manto de paraguas cubrió la plaza y el Papa agradeció a los presentes que soportaran el mal tiempo.

FRANCISCO

“Veo que sois valientes… con esta lluvia que os quiere mandar a casa. Gracias”.

El Papa paseó en el papamóvil cubierto repartiendo saludos y bendiciones a los más pequeños. Una banda de música le recibió al final del recorrido.

Francisco continuó con su catequesis sobre los sacramentos. Explicó el Orden sacerdotal y recordó que los obispos, los sacerdotes y los diáconos son servidores. Dijo que, si no se alimentan de los sacramentos y la Palabra de Dios, pierden la unión con Jesús.

FRANCISCO

“El obispo que no reza, el obispo que no escucha la Palabra de Dios, que no celebra todos los días, que no va a confesarse regularmente, y lo mismo el sacerdote que no hace esto, a la larga pierde la unión con Jesús y se queda en una mediocridad que no hace bien a la Iglesia”.

Francisco también explicó que el sacramento del Orden permite a quien lo recibe “apacentar el rebaño de Jesús” no con la fuerza humana sino con la del espíritu.

FRANCISCO

“El sacerdote, el obispo y el diácono deben apacentar el rebaño del Señor con amor. Si no lo hace con amor, no sirve”.

El Papa también habló sobre cómo conocer si se tiene vocación sacerdotal. Se dirigió especialmente a los jóvenes y, con una curiosa broma, dijo que es un deseo que Jesús pone en el corazón.

FRANCISCO

“¿Cómo se hace para ser sacerdote?¿Dónde se venden las entradas? No, no se venden. La iniciativa la toma el Señor. El Señor llama, llama a cada uno que quiere que sea sacerdote. Quizá aquí hay algunos jóvenes que han sentido en su corazón esta llamada: las ganas de ser sacerdote, las ganas de servir a los demás en las cosas de Dios, las ganas de estar toda la vida al servicio para catequizar, bautizar, perdonar, celebrar la Eucaristía, cuidar de los enfermos y pasar la vida así. Si alguno de vosotros ha sentido esto en su corazón, ha sido Jesús quien lo ha puesto allí”.

Por último, Francisco pidió a los presentes que recen por los sacerdotes, en especial por los que están pasando por malos momentos, y que pidan a Dios “pastores auténticos”. 

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