Francisco en Santa Marta – 23.01.14 –

Los celos, la envidia y los cotilleos dividen a los cristianos

En su homilía de casa Santa Marta, el Papa explicó las consecuencias de la envidia y de los celos. Dijo que abren la puerta a todas las cosas malas porque son “armas del demonio”.

FRANCISCO
“La persona celosa es una persona amargada: no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe qué es la alegría y siempre está pendiente de “qué tienen los demás que no tengo yo”. Esto conduce a la amargura, una amargura que se extiende en toda la comunidad. Son sembradores de amargura. Y la segunda consecuencia que producen los celos y la envidia son los chismes”.
Francisco añadió que cuando hay envidia y celos la relación entre los cristianos se destruye tal y como sucedió cuando Caín mató a su hermano Abel.
ESTRACTO DE LA HOMILÍA DEL PAPA:
(Fuente, Radio Vaticana)
“Así funcionan los celos en nuestros corazones, observa el Papa, es una inquietud mala, que no tolera que un hermano o una hermana tenga cualquier cosa que yo no tengo”. Saúl, “en vez de alabar a Dios, como hacían las mujeres de Israel, por esta victoria, prefiere encerrarse en sí mismo, amargarse” y “cocinar sus sentimientos en el caldo de la amargura”.
“La envidia lleva a asesinar. La envidia lleva al asesinato. Ha sido esta puerta, al puerta de la envidia, por la que el diablo ha entrado en el mundo. La Biblia dice: ‘Por la envidia del diablo entro en el mal en el mundo’. La envidia y los celos abren las puertas a todas las cosas malas. También divide la comunidad. Una comunidad cristiana, cuando sufre, algunos de sus miembros, de envidia, de celos, termina dividida: unos contra los otros. Es un veneno fuerte este. Es un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín”.
“Hoy, en esta Misa, recemos por nuestras comunidades cristianas, para que esta semilla de la envidia no sea sembrada entre nosotros, para que la envidia no ocupe un lugar en nuestro corazón, en el corazón de nuestras comunidades y así podamos seguir adelante en la alabanza al Señor, alabando al Señor, con la alegría. Es una gracia grande, la gracia de no caer en la tristeza, en el resentimiento, en los celos y la envidia”.
http://www.youtube.com/watch?v=mwwsXmzqKjI