Cierre de las Jornada Mundial de la Juventud en Brasil

28/07/13 – 11:39

Ante unos tres millones de jóvenes que ocuparon cada centímetro de la playa de Copacabana, el papa Francisco ofició esta mañana la Misa de Clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. Allí, pidió difundir la fe católica “sin miedo” y conquistar más adeptos para la Iglesia.

“Vayan, sin miedo, para servir”, expresó el Papa al inicio de la homilía. Y explicó que la práctica cristiana “no puede quedar encerrada en su vida o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de su comunidad”, porque ello “sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde”.

“La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte, se transmite”, enfatizó. Y completó: “El evangelio es para todos, no para algunos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente”.

El Papa se dirigió en particular a los jóvenes latinoamericanos, que conformaron la abrumadora mayoría de los fieles reunidos en la playa carioca de Copacabana, a los que exhortó a poner en marcha la consigna de la Jornada Mundial de la Juventud: “Vayan, y hagan discípulos a todos los pueblos”.

“Quisiera que este mandato de Cristo -“Vayan”- resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos”, expresó el Pontífice. “Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de Cristo”.

Lo escucharon cerca de tres millones de personas. Muchos de ellos jóvenes que pasaron la noche en campamentos improvisados en la arena, a la espera del cierre del encuentro.

A la llamada “Misa del Envío”, celebrada sobre la famosa playa, acudieron, entre otras autoridades, las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y Brasil, Dilma Rousseff, quienes llegaron al escenario juntas y luciendo vestidos de color negro. También el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Antes de la ceremonia, el Papa paseó en papamóvil descubierto por la avenida que bordea el mar, saludando a cientos de miles de jóvenes peregrinos. Varias veces estrechó manos y volvió a tomarse un mate que le ofreció un joven. “íViva el Papa!”, gritó la gente.

 

Una vez que Francisco llegó a la playa, los jóvenes lo recibieron con un masivo “flashmob”, una coreografía que era guiada por coreógrafos brasileños desde el altar montado en la playa de Copacabana. Del “flashmob más grande de la historia” participaron las más de 3 millones de personas que participan de la Misa de Clausura. Se realizó mientras sonaba el tema “Bem-vindo Papa Francisco”.
“Ya te estamos extrañando Papa Francisco porque mañana no estarás aquí”, dijo el obispo de Rio de Janeiro, Orani Tempesta, quien habló como anfitrión del Papa durante su estadía en Río, antes del inicio formal de la ceremonia.
La misa, que mostró un fuerte contenido musical, fue el cuarto evento masivo del Pontífice en la playa de Copacabana. El alcalde de Rio, Eduardo Paes, estimó que unas tres millones de personas asisten, batiendo “el récord histórico” de afluencia.
Como la zona inicialmente prevista para la misa dominical, que marcó la cierre de la Jornada, fue cambiada debido a que se anegó por las lluvias y se trasladó el evento de cierre a Copacabana, entonces miles de peregrinos cumplieron la tradicional vigilia durmiendo en la playa y otros sobre la famosa acera de adoquines negros y blancos en forma de onda y que va a lo largo del mar por unos cuatro kilómetros.
Más tarde, Francisco se reunirá con el comité de coordinación de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), integrado por unos 45 obispos, en la residencia de Sumaré, en medio de la selva tropical atlántica. Allí pronunciará un discurso destinado a los obispos de la región.